La muerte de Jesús en la cruz lejos de ser un evento espiritual es el resultado de una vida realizada en clave de compromiso y responsabilidad. Los evangelios están llenos de pasajes donde Jesús no solamente acompaña en su transitar al empobrecido, sino también abundan episodios donde riñe a la estructura que empobrece y margina. Su compromiso de amor sigue estas dos vertientes: hay que amar a la persona, pero también evidenciar y cambiar las estructuras que lo oprimen y le impiden ser persona.
Este binomio inseparable persona-estructura hizo de Jesús una amenaza para el modelo de sociedad de su tiempo (¿no será acaso también para el nuestro?) que irremediablemente lo condenó a muerte. Si únicamente se hubiera dedicado a acompañar y servir al empobrecido los resultados podrían haber sido:
a) La cruz no habría sido una opción; b) su actuar con seguridad hubiera sido financiado como cualquier otro proyecto comunitario asistencialista que tanto agrada al capitalismo porque se responsabiliza de los desechos que genera (entiéndase por desechos a los desempleados, enfermos, familias fragmentadas, etc.) y finalmente c) hoy tendríamos como herencia, más que una opción preferencial por el empobrecido de carácter profético (La Iglesia como pueblo de Dios) un club altruista con urgencia mediática (Vamos México, Teletón, etc.).
En base a esta realidad los cristianos no debemos ser parte de un pensamiento difundido ampliamente por los modelos empresariales donde se repite hasta el cansancio que dejemos de un lado la crítica social para concentrarnos en las habilidades personales (la verdad como repetición y no como congruencia). “Deja de quejarte y ponte a trabajar” es el lema de quien desconoce que muchos de los derechos que hoy se gozan han sido producto de las conquistas de grupos de personas que como Jesús se han ocupado de las estructuras que oprimen a las personas.
Este darwinismo social (sólo los fuertes sobreviven) está generando la pérdida de los espacios públicos (kioscos, parques, explanadas, etc.) donde antaño se generaban los encuentros que conducían a los conocimientos, los cuales, a su vez generan compromisos. “Nadie defiende lo que no ama, y nadie ama lo que no conoce”. Por esto, hoy más que nunca debemos continuar la cruzada en rescate de lo público, a través de proyectos comunitarios donde se comparta la historia personal en forma de cursos de verano, de escuelas de refuerzo, de grupos de confección, lectura, etc. y a partir de ahí construyamos una globalización incluyente y equitativa, basada en la mirada que acoge, la mano que ayuda, y los pasos que se acompañan. “Piensa global y actúa local” reza uno de los lemas de quienes sueñan y construyen un mundo más humano que favorezca espacios de desarrollo integral donde los privilegios generan obligaciones y las obligaciones se traducen en derechos que producen satisfacción.


Ericka Ibañez
ResponderEliminarUn tema muy bueno y con muchas opiniones, ya que para hablar de el se debe dejar de lado la religión y ver lo hechos como son solo hechos, no milagros, el mensaje es muy claro no dejarse oprimir por el modelo social en el que se vive y luchar no solo por los intereses propios si no por los de todos los demás, ya que si luchamos uno solo por un solo objetivo probablemente ninguno los alcance, pero si luchamos todos juntos por el mismo objetivo tendremos mas oportunidades de triunfar, en resumen el mensaje social de Jesús es, no reprimirse y en verdad luchar y buscar el bien común de todos los individuos como personas, piensa global y actúa local.
como modelo jesus, no por su santidad si no por sus acciones. su unica intenccion era el amar al hombre y liberarlo del sistema que lo oprime. por eso jesus fue de tanta trasendencia y por lo mismo lo mataron. lo que deja este pensamiento es que es no nomas actuar hacia un individuo si no a la comunidad. en otras palabras no ahi que ser individualistas y pensar solo en el bien de unos pocos si no, en hacer un gran cambio el cual favoresca a todos y entre mas mejor. por lo que se propone regresar a lo basico, convivencia humana, para formar esa base de ideales iguales y poder hacer un fuerte cambio en la vida del hombre.
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