martes, 8 de marzo de 2011

El problema de la desigualdad analizado desde las principales teorías éticas

1) Ética utilitarista: Si bien reconoce que existen restricciones en opciones y presupuestos entre los individuos, su preocupación principal no está en erradicarlos sino en que cada quien desde su realidad maximice su utilidad y felicidad a su alcance. Por lo tanto una persona que tenga mayores recursos e ingresos maximizará más sus utilidades que una que tengan menores recursos e ingresos, aunque ambos llegarán al límite de su alcance, continuará la desigualdad inicial.

2) Ética Libertarista: Aunque lucha por dar a cada persona sin importar clase ni raza el total derecho de poseerse a sí misma, no tiene ninguna pretensión de proporcionar una teoría moral completa que implique acabar con la desigualdad de oportunidades y capacidades de origen y de hecho, sino sólo una caracterización de instituciones que defiendan la libertad de los individuos por medio de leyes que garanticen el libre comercio y la libertad de apropiación (con algunas reticencias a pagar una tasa correspondiente que en teoría debe ser distribuida para todos). De tal manera que el Estado no podrá argüir la desigualdad resultante del libre comercio o la libre apropiación, pues sería una ofensa contra la libertad que cada uno tiene para utilizar a su manera su riqueza y talentos.

3) Ética Marxista: Considera a la desigualdad como un problema originado por la explotación del hombre por el hombre producto de una sociedad de clases que defienden la libertad pero no la justicia. Su solución consiste en abolir la alineación de los trabajadores con respecto a los dueños del capital, las mercancías o hacia el trabajo mismo que se vende por un salario. El único fin del trabajo debe ser la satisfacción de las necesidades materiales de todos los seres humanos mediante la producción organizada por el Estado para producir suficiente abundancia para que no sea necesario remunerar a nadie por las actividades productivas que ejerza.

4) Ética igualitarista: Su principio de igualdad equitativa de las oportunidades no exige que se garantice a todas las categorías de los ciudadanos la misma probabilidad de acceso a las diversas posiciones sociales; pide sólo que las personas que tengan los mismos talentos tengan la misma posibilidad de acceso a estas posiciones. Sin embargo, posibilidades iguales sólo se traducirían en probabilidades iguales si las concepciones de la vida estuviesen repartidas de manera homogénea en las diversas categorías sociales, lo cual no sucede.

5) Ética del Consumo: La desigualdad es producto de una mercantilización de la vida, donde el tiempo se convierte en mercancía. Aunado a que el progreso se entiende como maximización del bienestar y se ve al consumo como esencia humana. La solución que propone consiste en proponer, más que una igualdad de consumo basado en los bienes y funcionamientos de las personas, una igualdad en el desarrollo de las capacidades mentales, sociales y de singularidad que dote a cada individuo para poder proveerse de lo que necesita de una manera libre y conciente del efecto de las mercancías en dichas capacidades.

6) Ética Altermundista: La desigualdad es considera como una consecuencia de un sistema económico injusto per se, que se basa en la explotación del más débil, donde sólo sobreviven las actividades que son planetarias, inmediatas y materiales asociadas al aumento de desigualdades. Su propuesta consiste en una reorganización de la sociedad civil para defender los derechos universales y regular la economiza poniéndola al servicio del bien común.

Análisis y síntesis de algunas tesis sobre globalización.

1. Fuerza que impulsa a las empresas a buscar una producción mundial.
Incrementar las ganancias y mejorar las ventajas competitivas. Para esto las empresas han buscado la manera de bajar sus costos de producción, ya que la competitividad comercial no les permite en primera instancia aumentar los precios de sus productos para obtener más utilidades. De tal manera que las empresas se ven en la necesidad eliminar cualquier desperdicio que resulte en el proceso productivo (incluyendo horas hombre) a fin de hacer más con menos.

Para lograrlo buscan países que tengan problemas de pobreza o de escaso desarrollo industrial (en su mayoría va de la mano) y que por lo tanto puedan ofrecer mano de obra barata desarrollando actividades con bajo nivel de exigencia (esto sucede en una primera etapa). Conforme la relación comercial va madurando las empresas empiezan a empujar a los países a desarrollar sistemas educativos enfocados a cubrir sus necesidades de mano de obra más calificada, con habilidades que resulten en un mayor empoderamiento del trabajador. El país se pone al servicio de las empresas para dotar de trabajadores a la medida de los procesos productivos. Lo contradictorio de este proceso es el hecho de que las empresas cada día buscan más ser independientes de los países que las vieron nacer, lo cual implica que sus lealtades hacia ellos son cada vez más endebles. Su única fuente de dependencia surge del capital humano, el cual lo buscarían en aquellos países que les garanticen una mezcla de mayor calidad en el desarrollo de habilidades en los trabajadores (en sintonía con sus procesos productivos) e índices de salarios rentables.


2. Síntesis de la postura de Friedman sobre la globalización.
Resultado de un proceso histórico cuya máxima expresión fue la Guerra Fría. Con la caída del socialismo, la economía de mercado se empezó a expandir integrando las finanzas y las tecnologías antes privativas de los países. Este fenómeno permite a todos acceder más rápidamente al planeta entero con la única condición de estar conectado a una gran red que se llama administración informativa y producción en serie.


3. Síntesis de la postura de Ramonet sobre la globalización.
Producto del ultraliberalismo donde lo económico prevalece sobre lo político. Sus características son la turbulencia, la incertidumbre y el caos que fundamentan un pensamiento único que reprime cualquier rebeldía. En este fenómeno solo sobreviven las actividades que son planetarias, inmediatas y materiales asociadas al aumento de desigualdades.





4. Opinión personal sobre la postura de Friedman.
Comparto el hecho de definir a la globalización como interdependencia e integración, pero puntualizando una denotada exclusión social que la hace contradictoria. A unos cuantos se les pone el mundo al alcance de su mano y a otros se les arrastra hasta el más oscuro infierno dantesco. Por otra parte todo intento de homogeneidad impuesta (un sólo símbolo: la red) me parece una falta de respeto para la riqueza cultural del mundo.


5. Opinión personal sobre la postura de Ramonet.
Considero que aunque cruda está más apegada a la forma en que sufren la globalización la mayoría del mundo. La aplicación de un darwinismo social es evidente inclusive a nivel educativo, quien no pasa por la educación formal es excluido (reduccionismo educativo). Los valores predominantes tienen que ver más con un soldado que con una persona autónoma y crítica.



6. Problemas éticos involucrados en el debate en torno a la globalización.

a) Imposición de un pensamiento único: Consiste el obligar a todos a través de la mercadotecnia a creer y entregarse a un modelo único de progreso, desde el cual se llegara al beneficio común que nunca llega.
b) Desregularización y privatización de la vida pública: Se tiene una fe ciega en la iniciativa privada. Los espacios públicos desaparecen y con ellos los lazos que motivan la solidaridad. Proliferan los no lugares.
c) Primacía de lo económico sobre lo político: Todo se mide en costos, se cuantifica y muy débilmente se cualifica. Las democracias se vacían (se pierde el interés por lo público) y se hace necesario redemocratizarlas.
d) Distribución inequitativa de la riqueza: Muchos dejan su vida produciendo riquezas pero pocos las disfrutan debido a las desregularizaciones indiscriminadas de los sectores comerciales que dejan desprotegidos a los trabajadores.


7. Problemas éticos señalados por Adela Cortina.
1) Libertad restringida para consumir determinados bienes.
Parte de la humanidad carece de medios para costearse incluso los productos básicos. Donde se sigue que una pequeña parcela de la humanidad consume para satisfacer no sólo sus necesidades, sino también sus deseos más arbitrarios, mientras una gran parte de esa misma humanidad no puede satisfacer sus necesidades biológicas más básicas, así como sus necesidades culturales más elementales.



2) Manipulación de los deseos de los consumidores.
Los consumidores carecen a menudo de la información suficiente acerca de los productos como para realizar votaciones realmente libres, es decir, conociendo sus consecuencias y las posibles alternativas.
3) Existe una mercantilización de la vida humana, el tiempo se convierte virtualmente en mercancía. Nunca existe el concepto de lo suficiente, nunca existe el concepto de bastante.
4) Se acreciente una cultura de masas, de individuos atomizados, dirigidos por su autointerés, sin lazos ni proyectos comunes.
5) Se pone al consumo como la esencia del hombre y no como una capacidad propia de todos los seres humanos, que pueden ejercerla de muy diversas maneras. Es la libertad la esencia humana. Sin embargo casi todas las actividades están medidas por objetos de consumo.
6) Se entiende al progreso como maximización del bienestar en una determinada franja de la Tierra, que amenaza con esquilmar sus recursos. El nivel de consumo de los países es insostenible en el futuro más inmediato. Existe un consumo incontrolado. El deterioro actual del medio ambiente es innegable y las generaciones futuras encontrarán un planeta exhausto, contaminado, en condiciones muy inferiores a aquellas en que lo hemos recibido.

“El trabajo como mediación del sentido” a propósito de la obra de H.C. Lima Vaz de Pablo Mella, S.J.

Las concepciones sobre la condición humana como conciencia para la intersubjetividad y la trascendencia y el papel de trabajo como medio de encuentro, reconocimiento y acogida de si mismo y del otro me parecen del todo próximas a una teoría humanista sobre el hombre, con la cual comulgo. Primero, porque creo conjuntamente con Lima Vaz que el verdadero carácter humano está en su capacidad de crear comunión a través de un universal relacionamiento y no en la superficial e inútil tarea de la acumulación y el consumo como modus vivendi de un hombre que a fuerza de negar sus límites, adquiere una apariencia débil y vulnerable .

Segundo porque, en este “ser por y para los demás” el hombre le encuentra sentido a un mundo que le interpela e invita a crear lazos. Uno de estos lazos es el trabajo. No aquél que cosifica, y que se convierte en motivo de competencia y desgaste de las relaciones humanas; el que se erige como borrego de oro de generaciones expertas en crecimiento y productividad, pero ignorantes en la palabra y el esfuerzo que reconoce y construye comunidad. Creo más bien, -al igual que Lima Vaz- en una concepción de la historia, la cultura y el trabajo como medios que transforman al mundo y le dan un significado que ayuda a que, un conjunto de conciencias encuentren el medio para comunicarse y crear el bien común.

martes, 12 de mayo de 2009

Análisis comparado entre la percepción occidental y los rarámuri en torno a la fiesta y el trabajo

1. En Occidente, se vive una cultura laboral centrada en el binomio acumulación – trabajo. Los Rarámuri, viven una cultura festiva centrada en el binomio fiesta – relación.

2. En el mundo occidental, el trabajo se considera una actividad desarrollada para dominar y transformar la naturaleza en su provecho, cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios. Los Rarámuri, consideran que todo intento de dominio y de acercamiento a la naturaleza debe estar siempre en función del aumento de relaciones humanas para así establecer una verdadera comunidad.

3. En Occidente, el camino de humanización y subsistencia tiene como único medio al trabajo. Los Raramuri conciben a la fiesta como camino a la humanidad.

4. Para los occidentales, el trabajo es el instrumento único en la historia real para alcanzar los presupuestos mínimos de una futura sociedad humana. En sus sociedades, se privilegia la acumulación como solución a la necesidad, como presupuesto y condición necesaria de la humanización, y por tanto de la utopía festiva. Para los Raramuri, la fiesta es la utopía del hombre, y a esa utopía se llega fundamentalmente por la fiesta misma.


5. En el mundo occidental, ser trabajador es un valor que se justifica en sí mismo, no tiene más límite que el exceso que puede poner en peligro serio la salud o las relaciones humanas. Así mismo, el trabajo es el valor fundamental de la vida para producción y reproducción de esta, incluso como el medio de liberación. Para los Rarámuri, el trabajo en sí no tiene valor, y por lo mismo, tampoco precio. El trabajo no se puede comprar ni vender, se da y se recibe gratuitamente y siempre en función de las relaciones interpersonales y de la conservación de la vida.

6. Para los occidentales, la fiesta carga un connotado fuertemente negativo. Es no hacer nada, implica gasto, desorden, no es indispensable, ni seria. Es un tiempo extraordinario, que nos saca de la realidad, que hay que controlar y limitar. Se tolera siempre y cuando no afecte al trabajo. Para los Raramuri, la fiesta sintetiza, manifiesta y encara realmente una opción ética y religiosa fundamental, una forma de situarse en el mundo y frente a los hombres, de comprender y realizar la propia historia, un proyecto de humanización.


7. Para Occidente, las grandes instancias se organizan, subordinan, integran e identifican al trabajo. De tal manera que, tanto la educación, la urbanización y el desarrollo de los pueblos se organiza y pretende en función del mercado y términos del trabajo. Para los Rarámuri, la fiesta es origen, conservación y objetivo de la vida; como cultura y como individuos viven por y para la fiesta. Las satisfacciones y gastos más importantes siempre se realizan en el contexto de una fiesta. Haciendo fiesta se contribuye a la armonía del universo, a la conservación de la vida.

8. Para el mundo occidental, la verdadera libertad, la posibilidad de vivir en función de las personas y no de las cosas, la posibilidad de vivir en fiesta no es para nosotros, es para unos eventuales seres futuros, para quienes estamos trabajando y sacrificando a nuestros hermanos hoy. Para los Raramuri, en las fiestas se privilegia la realización presente, como momentos éticos, es querer vivir hoy.

9. Para el occidental, el trabajo es el lugar donde hay que ser rico para ser humano, y poder hacer fiesta. Para los Rarámuri, la fiesta es fuente de convivencia, de alegría y de reforzamiento de las relaciones, gracias a ella se reparten y se destruyen los excedentes acumulados por los individuos, hace que los miembros de la comunidad disfruten igual de los bienes más importantes, lo cual elimina motivos de envidia, egoísmo y robo.

10. Para Occidente, el trabajo se traslada a la vida humana. Esto significa que el esquema semanal donde hay que trabajar 6 días, para poder descansar uno, donde la libertad y las relaciones vienen al final, se convierten en lo cotidiano del individuo. Sólo cuando se han acumulado méritos suficientes por el trabajo se puede hacer fiesta. Para los Raramuri, la fiesta se traslada a la vida humana. Es ahí donde se dan los primeros encuentros y compromisos o relaciones sexuales entre los jóvenes; es el lugar donde se conocen y aprecian a las futuras autoridades, donde se eligen o destruyen, donde muchos de ellos ejercen su función y se manifiesta su capacidad de convocatoria.

11. Para el mundo occidental, la autoridad una vez elegida se ejerce por imposición. Para los Raramuri, aun después de elegida, la autoridad se sigue ejerciendo por consenso.

El lenguaje como factor de aprendizaje, búsqueda y significación de la realidad.

El hombre como “ser arrojado al mundo” tiene como labor esencial darle significado. Dicha tarea es imposible sin la presencia del lenguaje. Mediante él el individuo no sólo construye su propio pensamiento, sino que también le proporciona expresión pública, lo cual posibilita las relaciones sociales. (Russell, 1977: 71). Ahora bien, si la donación de significado pasa por intermediación del lenguaje y éste se construye en base a las experiencias personales y comunitarias, ¿no será el mundo una construcción social asociada al lenguaje, y por ende a un marco de referencias común de aprendizaje y búsqueda?

El hecho de que los seres humanos compartamos un lenguaje significa que mediante él hemos aprendido una forma de vivir y de ver las cosas. Esto ocurre porque el lenguaje no sólo ayuda para describir cosas, sino también permite expresar sentimientos, imaginar proyectos, formular conocimientos y descubrir emociones (Terricabras, 1999:27). Es decir, permite organizar el mundo (darle límites y posibilidades) de acuerdo a los marcos de referencia propios del entorno. Estos marcos de referencia pueden ser familiares, comunitarios o culturales. Su pluralidad origina diversidad de interpretaciones de la realidad, las cuales sin embargo confluyen en una visión humana de las cosas. Prueba de esto es que al imaginarnos universalmente seres míticos o de otros planetas les asignamos características humanoides. No es pues de extrañar que se afirme que “el mundo común en que creemos vivir es una construcción” (Russell, 1997: 21) elaborada de acuerdo con el tipo de conocimiento reinante, anteriormente mítico, hoy científico, sin dejar de aceptar que en la cotidianeidad todos los tipos de conocimientos conviven a pesar de lo que asuman los paradigmas en boga.

Al aceptar estas afirmaciones como ciertas, ¿será pues, que hemos olvidado de la realidad en sí misma? ¿Que todo es interpretación y por lo tanto lenguaje? ¿Que los sofistas tenían razón al decir que el “hombre es la medida de todas las cosas”; y que ha llegado el nihilismo y relativización absoluta? Me temo que no, lo que significa es que el lenguaje tiene como función “enunciar, interpretar y compartir la actividad humana mediante la cual el hombre experimenta su existencia consiente interna y externa” (Gevaert, 1997: 160). Y esto no es otra cosa más que la actividad de construir los puntos de referencia, y los parámetros valorativos desde los cuales vamos a conducir de manera individual, social o cultural nuestra visión de lo que está en el mundo. Es decir, no se niega la objetividad de las cosas, sino el hecho de que su existencia tenga inherentemente un significado inmutable dado por la naturaleza o por la divinidad.
Se trata pues, de construir mediante el lenguaje el espacio que representa el ethos que circula en lo social. (Aguilar Rivero, 2005: 85). Y que históricamente se ha visto enriquecido por el constante ensayo y error. Tal ha sido este proceso de enriquecimiento que cada vez que nace un ser humano, trae consigo miles de años de evolución que se hacen presentes en la medida que se hace cómplice de un lenguaje. Dicho lenguaje, le introduce en la más grande comunidad de aprendizaje: “la humanidad”; pero además le da la posibilidad de incrementar dicha herencia mediante la búsqueda constante de interpretaciones nuevas que estimulen un crecimiento integral o como lo llama Terricabras (1999) “una comunidad de búsqueda” (P.28).

El lenguaje se convierte así, en el instrumento por excelencia que permite dar una estructura inteligible a las experiencias individuales, creando la posibilidad de crear continuidad en el tiempo y el espacio más allá de el acontecimiento que las vio nacer, o lo que es lo mismo alejarlas de la subjetividad para instalarlas en lo abstracto.

viernes, 8 de mayo de 2009

Martin Buber y la crisis del hombre moderno

Las problemáticas lanzadas por Buber para expresar la crisis del hombre y su expresión me parecen del todo acertadas, aquí les comparto mis reflexiones.

1) La creciente soledad: Ante la caída de los grandes meta relatos (Dios, la Razón) que le garantizaban al hombre un lugar seguro en el mundo (aunque a la mayoría el último), se ha desencadenado una gran ola de intentos humanos por sostenerse de pequeños relatos; uno de ellos como lo menciona Buber es “el tráfago (andar con mucho ajetreo) de las ocupaciones”. El llenarnos de actividades, el convertirnos en una máquina que hace cosas, que realiza funciones que necesariamente pasa por un control cuantitativo (el tiempo es oro) está provocando severas crisis de depresión, y de neurosis, ante la pérdida de lo esencial, el bienestar desplaza al bienser, el bienestar lo logramos haciendo muchas cosas, el bienser lo logramos a través de la escucha activa, la palabra puesta en diálogo, la solidaridad que genera lazos profundos que se convierten en relaciones horizontales y verticales, etc. El activismo nos esta alejando del humanismo, las acciones se vacían si no tienen como finalidad encontrarse con los otros yo, que se convierten en “nosotros” una vez que hemos penetrado su ser a través de la experiencia compartida.


2) La incapacidad de dominar al mundo que hemos creado: Buber nos menciona que el hombre ha hecho de su creatividad una especie de Frankistein que ha superado a su mismo creador. Las máquinas se convierten en muchos sentidos en reemplazantes humanos, dejan de servirle para provocarle dependencias. La economía ha pasado de ser la ciencia de la supervivencia (del cuidado de la casa a la explotación de la misma) a la ciencia de la utilidad ilimitada y excluyente. O para algunos llamada la ciencia de las oportunidades descriminates. Pareciera ser que los hombres nos estamos convirtiendo en costos más que en personas. La política nos ha ensenado que la lucha por el poder no escatima en ocasiones en poner al mismo hombre como trampolín para el mismo (las guerras mundiales). Ante este panorama dice Buber que “así se encontró el hombre al hecho más terrible: era como ser el padre de unos demonios que no podía sujetas”


Y sin embargo desde estas realidades se ha planteado la necesidad de una concepción humana que sea capaz de integrar a este hombre fragmentado, descontextualizado, que se pierde en la partes y no logra integrar el cuadro completo. La propuesta viene por el lado de la aceptación de lo que somos, no solo de lo que quisiéramos ser (Razón) de todos nuestros elementos que racionales o no, son humanos, nuestra compasión y crueldad, nuestra renovada esperanza y nuestro crudo pesimismo. Se necesita encontrar los lugares comunes desde donde construir los nuevos pactos que nos saquen de nuestro aislamiento. No puede seguir esta intensa destrucción de los lugares públicos. Necesitamos recapitular y juntos tratar de ver el todo, sin dejar de ver que las partes que lo componen son diferentes y únicas.


miércoles, 6 de mayo de 2009

Radiografía de la libertad

Radiografía de la libertad.

Introducción
Los seres humanos que habitan este mundo no sólo están en él físicamente sino también lo transforman con su acción. El hecho de si esta acción es conciente y autónoma es uno de los grandes problemas de la filosofía. La libertad resulta ser así la piedra de toque que define la responsabilidad del hombre frente a su entorno y consigo mismo. A través de este ensayo se hará un análisis de la esencia, características y obstáculos de la libertad, tratando de dar luz a un problema tan antiguo como la aparición misma del hombre.

1. El ser humano ¿un ser constituido para ser libre?
Algunos filósofos han definido al hombre como un ser que permanece abierto y creándose sin cesar a sí mismo, capaz de pensar en el mañana, en contra del determinismo biológico cerrado de los animales. El hombre según estos pensadores tiene que deliberar acerca de hacer o no hacer, de dar el sí o el no a ciertos actos que dependen de él. Necesita darle una orientación estable a su vida, encontrar el camino que le lleve hacia una meta, crear un estilo y una manera de existir coherente con ese proyecto. En una frase dicha por Alejandro Llano en su artículo “la libertad posmoderna” el hombre “está forzado a elegir”.

Sin embargo existen fuertes detractores de la posibilidad de la libertad alegando que el ser humano está hecho de los mismos elementos que cualquier objeto y sometido a las mismas interacciones elementales. De tal manera que toda persona ha sido modelada por el conjunto de informaciones aportadas por un patrimonio genético y por el conjunto de reglas, comportamientos y opiniones aportadas por las personas del entorno. De tal manera que se es el producto del encuentro de los mecanismos e influencias psíquicas.

Para resolver esta paradoja se ha llegado a la conclusión de que (Savater, 1999) “la cuestión de la libertad no se plantea en el terreno de la causalidad física, ya que nadie supone que los actos humanos carecen de causas que pueden explicar las leyes de la ciencia experimental, sino en el de la acción humana en cuanto tal, que no puede ser vista solamente desde fuera como secuencia de sucesos sino que debe también ser considerada desde dentro haciendo intervenir variables tan difíciles de manejar como la voluntad, la intención, y los motivos (Pág.147)”. De tal manera que los elementos externos no son ya las causas que llevan a actuar, sino estímulos que impulsan a elegir.
Una vez zanjado este obstáculo iniciemos por entender en que consiste la libertad y los diferentes sentidos de la misma.

2. ¿Qué es la libertad?
El doctor en genética Albert Jacquard (2004) define a la libertad como “una invención humana, al igual que la dignidad, y el amor que sin embargo no por eso deja de formar parte de la realidad que construimos desde que tenemos conciencia de ser”. La libertad según este autor “no es un dato, su ejercicio está facilitado por un mínimo de recursos. Su construcción hace referencia a la construcción de cada cual por sí mismo (voluntad y autonomía) con la ayuda de los demás. Por tanto, es la posibilidad de tejer lazos con quienes nos rodean e insertarnos en el mundo como personas únicas (Pág. 123)”. Esta definición nos acerca a las propuestas de dos grandes filósofos que han arrojado mucha luz acerca del tema de la libertad Hanah Arenndt e Immanuel Kant.

3. La libertad como autonomía de la voluntad.
Kant (2004) afirma que “la voluntad es una especie de causalidad de los seres vivos, en cuanto que son racionales, y libertad sería la propiedad de esta causalidad, por la cual puede ser eficiente, independientemente de extrañas causas que lo determinen (Pág.145)”. La libertad se convierte en una propiedad de la voluntad. El hombre se da cuenta que es libre cuando decide querer algo es vez de nada. Esta libertad que se revela en el querer debe ser autónoma de las inclinaciones circunstanciales y someterse a la necesidad de los principios a priori, que muevan a los seres humanos por encima de las circunstancias siempre cambiantes de la vida. Así lo afirma Kant cuando se pregunta: “¿Qué puede ser, pues, la libertad, de la voluntad sino autonomía, esto es, propiedad de la voluntad de ser una ley para sí misma? (Pág.148)”. Libertad y autonomía de la voluntad se convierten en un mismo concepto. Toda persona que se jacte de ser libre desde la perspectiva kantiana debe haber entrado al reino de los deberes, donde el hombre se sabe autónomo y por lo tanto debe dejar el reino de la instrumentalización de la vida, donde el hombre se siente movido por los avatares de lo cambiante.

4. La libertad como acción.
Según Hanah Arendt (1993) “el hombre es el único ser que puede comunicar su propio yo y no simplemente algo como la sed o el hambre, el afecto o el temor” y esto es debido a que es libre. Mediante la “palabra y el acto el hombre se inserta en el mundo, toma la iniciativa de poner algo en movimiento (Pág.200)”. Y “el hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable (Pág.202)”. Por lo tanto, el hombre a través de su acción libre muestra quién es, revela su única y personal identidad, estableciendo relaciones (creando espacios públicos) que tienen una inherente tendencia a forzar todas las limitaciones y cortar todas las fronteras.

La acción resulta ser la condición esencial de toda la esfera pública de encuentro con los hombres en la que estos aparecen ante los demás. Muestra quiénes somos ante los demás y nos expresa. Sin embargo, como menciona Fernando Bárcena et al, (2000) esta acción “sólo resulta genuina en un escenario de pluralidad, esto es, de igualdad y distinción entre los hombres. Ya que la capacidad humana para la acción no es una capacidad que puede ser ejercitada en el aislamiento, la presencia de los otros es fundamental para actuar, para que nuestras acciones impacten en ellos y a ellos se dirigen para mostrar quiénes somos (Pág. 66-69)”.