martes, 8 de marzo de 2011

“El trabajo como mediación del sentido” a propósito de la obra de H.C. Lima Vaz de Pablo Mella, S.J.

Las concepciones sobre la condición humana como conciencia para la intersubjetividad y la trascendencia y el papel de trabajo como medio de encuentro, reconocimiento y acogida de si mismo y del otro me parecen del todo próximas a una teoría humanista sobre el hombre, con la cual comulgo. Primero, porque creo conjuntamente con Lima Vaz que el verdadero carácter humano está en su capacidad de crear comunión a través de un universal relacionamiento y no en la superficial e inútil tarea de la acumulación y el consumo como modus vivendi de un hombre que a fuerza de negar sus límites, adquiere una apariencia débil y vulnerable .

Segundo porque, en este “ser por y para los demás” el hombre le encuentra sentido a un mundo que le interpela e invita a crear lazos. Uno de estos lazos es el trabajo. No aquél que cosifica, y que se convierte en motivo de competencia y desgaste de las relaciones humanas; el que se erige como borrego de oro de generaciones expertas en crecimiento y productividad, pero ignorantes en la palabra y el esfuerzo que reconoce y construye comunidad. Creo más bien, -al igual que Lima Vaz- en una concepción de la historia, la cultura y el trabajo como medios que transforman al mundo y le dan un significado que ayuda a que, un conjunto de conciencias encuentren el medio para comunicarse y crear el bien común.

No hay comentarios:

Publicar un comentario