1) Ética utilitarista: Si bien reconoce que existen restricciones en opciones y presupuestos entre los individuos, su preocupación principal no está en erradicarlos sino en que cada quien desde su realidad maximice su utilidad y felicidad a su alcance. Por lo tanto una persona que tenga mayores recursos e ingresos maximizará más sus utilidades que una que tengan menores recursos e ingresos, aunque ambos llegarán al límite de su alcance, continuará la desigualdad inicial.
2) Ética Libertarista: Aunque lucha por dar a cada persona sin importar clase ni raza el total derecho de poseerse a sí misma, no tiene ninguna pretensión de proporcionar una teoría moral completa que implique acabar con la desigualdad de oportunidades y capacidades de origen y de hecho, sino sólo una caracterización de instituciones que defiendan la libertad de los individuos por medio de leyes que garanticen el libre comercio y la libertad de apropiación (con algunas reticencias a pagar una tasa correspondiente que en teoría debe ser distribuida para todos). De tal manera que el Estado no podrá argüir la desigualdad resultante del libre comercio o la libre apropiación, pues sería una ofensa contra la libertad que cada uno tiene para utilizar a su manera su riqueza y talentos.
3) Ética Marxista: Considera a la desigualdad como un problema originado por la explotación del hombre por el hombre producto de una sociedad de clases que defienden la libertad pero no la justicia. Su solución consiste en abolir la alineación de los trabajadores con respecto a los dueños del capital, las mercancías o hacia el trabajo mismo que se vende por un salario. El único fin del trabajo debe ser la satisfacción de las necesidades materiales de todos los seres humanos mediante la producción organizada por el Estado para producir suficiente abundancia para que no sea necesario remunerar a nadie por las actividades productivas que ejerza.
4) Ética igualitarista: Su principio de igualdad equitativa de las oportunidades no exige que se garantice a todas las categorías de los ciudadanos la misma probabilidad de acceso a las diversas posiciones sociales; pide sólo que las personas que tengan los mismos talentos tengan la misma posibilidad de acceso a estas posiciones. Sin embargo, posibilidades iguales sólo se traducirían en probabilidades iguales si las concepciones de la vida estuviesen repartidas de manera homogénea en las diversas categorías sociales, lo cual no sucede.
5) Ética del Consumo: La desigualdad es producto de una mercantilización de la vida, donde el tiempo se convierte en mercancía. Aunado a que el progreso se entiende como maximización del bienestar y se ve al consumo como esencia humana. La solución que propone consiste en proponer, más que una igualdad de consumo basado en los bienes y funcionamientos de las personas, una igualdad en el desarrollo de las capacidades mentales, sociales y de singularidad que dote a cada individuo para poder proveerse de lo que necesita de una manera libre y conciente del efecto de las mercancías en dichas capacidades.
6) Ética Altermundista: La desigualdad es considera como una consecuencia de un sistema económico injusto per se, que se basa en la explotación del más débil, donde sólo sobreviven las actividades que son planetarias, inmediatas y materiales asociadas al aumento de desigualdades. Su propuesta consiste en una reorganización de la sociedad civil para defender los derechos universales y regular la economiza poniéndola al servicio del bien común.
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